Basta una visita a Irlanda, o sencillamente ver la película Titanic, para comprobarlo: a los devotos de la música irlandesa les va la marcha, y de esa música no se cansan nunca. En cualquier bar, en cualquier esquina de la calle, se encuentran grupitos de músicos que se pasan las horas dándole al callo musical, tocando como ensimismados, persiguiendo el hechizo celta a través de toda una serie de temas sacados de ese infinito tesoro de temas que es la tradición irlandesa.
Y O'Fling es eso: cuatro amigos que no se cansan de tocar esa música, tal cual, sin sofisticaciones, en una batalla cuerpo a cuerpo con cada tema, luchando para sacar y para transmitir todo el petróleo, toda la insondable vitalidad de esa tradición musical. (Y no suele hundirse el barco...)
O'Fling, aparte de ser un apellido irlandés poco frecuente y una referencia indirecta al poco frecuentado género "fling" del repertorio de baile irlandés, es un grupo pequeño de entusiastas de la música tradicional irlandesa que cultivan sus artes en Barcelona y su entorno. Al ver que sus instrumentos -gaita, banjo tenor, violín y bodhrán- se aglutinaban bien, y al compartir un gusto por las versiones más depuradas de los grandes temas de la tradición irlandesa y de las afines, formaron O'Fling como representante de la tradición "session" de Irlanda: la música en estado puro, que absorbe la atención de los músicos y quizás también de algunos (o todos) los allí presentes - en los bares y tabernas, en las ferias, en los hoteles, en los festivales... En cualquier lugar donde se aprecia la música sin envoltorios. Es el pan integral de la música irlandesa. La fruta sin salsa, el plato fuerte sin guarnición. Con toda su fibra, naturalmente, y sin grasa alguna.
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